Miedo a emprender

EMPRENDIMIENTO Y EL MIEDO A ATREVERSE

Por: Leybis Flores

A todos nos ha pasado que hemos pensado en tener un negocio propio o hemos tenido una idea que podría convertirse en uno. Y con esto, estoy segura que, en ocasiones, la duda o posición ha sido algo como “Quiero iniciar un negocio, pero en verdad no quiero lanzarme sin tener la seguridad de que funcione”, o, en el caso de quienes tienen una responsabilidad con su pareja o familia, “puedo hacerlo, pero no tendría la seguridad económica que me permita cumplir con mis responsabilidades financieras”.

Si este es tu caso, así como tú, muchos empresarios y líderes también pasaron por ese momento de incertidumbre. Peor aún, algunos fracasaron antes de triunfar. Pero en mi opinión, el peor fracaso es aquel que ni siquiera se intenta (leélo nuevamente).

Nuestra historia. Antes de tener nuestra empresa nos tocó vivir una experiencia cuando la primera sociedad que hicimos no funcionó. Después de 6 meses en otro país, por diferencias entre los que éramos los socios y otras circunstancias, nos tocó agarrar las maletas, y mudarnos a Panamá para arrancar otra vez de cero e incluso, dejar un cliente que ya teníamos.

Volvamos al tema. Y sí, ¡es cierto! Un salario te ayuda a saber que mensualmente tendrás un ingreso fijo que puede ayudarte a pagar necesidades, deudas, deseos, etc, que necesites o quieras en el momento. Pero, si la idea de dejar la dependencia económica es lo que te aterra, creo que hay algo peor y es pensar en el “qué hubiese pasado si…” o “¡Ay! Yo tenía esa idea también”.

Nada es fácil, ni llega por arte de magia. Sin embargo, hay ciertas cosas que son sumamente importantes cuando tienes ese “AHA Moment” o idea brillante, donde antes de renunciar a tu trabajo es importante que tengas muy claras.

  1. Si la idea la tienes, apúntala antes de que se te olvide – (Siempre se van…).
  2. Piensa en quiénes se pueden beneficiar o quien la amaría – (tu nicho o segmento, recuerda que tu idea no siempre tiene que gustarle a todo el mundo y es normal).
  3. Haz un estudio de mercado y observa quiénes son tus competidores o sustitutos.
  4. Pregunta a tus familiares y amigos qué les parece. Y ojo con quien se comparte, a veces las ideas que nunca ejecutamos terminan siendo negocios de otros. Yo aconsejo también buscar otros profesionales con experiencia o incluso colegas que de alguna forma u otra pueden ayudarte a pulir esa idea. Es decir, busca mentores.
  5. Crea un modelo de negocio. Esto para mí es la clave de todo. La idea puede ser brillante, pero si no hay un modelo de negocio que la respalde y te permita monetizarla entonces es solo eso, una idea. Recomiendo mucho el Modelo Canvas; y recuerda que algo muy importante es responder cómo te diferencias de los demás y cuál es tu valor agregado.
  6. Haz un estudio de factibilidad financiera donde puedas entender si es viable económicamente e incluso, cuánto capital necesitas tener o ahorrar.

Sin embargo, aquí me detengo… en el modelo de negocio. He escuchado de amistades que han emprendido sus negocios decir “bueno al final no queda nada para mí ni cobro porque al final soy la dueña o el dueño”. Mi pregunta es: ¿Entonces de qué vivimos?

Les quiero compartir un modelo “administrativo” muy básico que nos funcionó para poder tener un honorario mensual (que al inicio funciona para cuidar el flujo de caja del negocio mientras lo capitalizas) y el cual considero que puede ser muy útil para iniciar sobre todo si tienes un capital bajo. Y quiero ser clara, no existe receta perfecta… este método nos funcionó mientras arrancábamos

  • Define TODOS los costos relacionados al producto o servicio.
  • ¡Tu tiempo vale! Aunque seas la dueña o el dueño, si parte de lo que ofreces depende de ti, considera que si no estuvieras te tocaría pagarle a alguien. Así que ponle un precio a tu tiempo. Dependiendo, puedes asignar un porcentaje de mano de obra al producto; o si es un servicio, calcula el tiempo estimado a invertir en el proyecto y establece un precio por hora. Importante, si tienes un equipo de trabajo aquí debes contemplarlo también.
  • Asigna un porcentaje de tus gastos fijos. Recuerda que la operación necesita sostenerse.
  • Una vez tengas los costos asociados al precio de venta, entonces es hora de establecer el margen de ganancia.

Con esto, cubres los costos asociados al producto/servicio, te pagas un honorario al mes (por más mínimo que sea), y el margen de ganancia queda para la empresa. Trata de capitalizar el negocio con base al margen de ganancia. También es bueno verlo desde el punto de vista financiero donde si te pones un salario fijo, cuál debe ser el mínimo de ventas mensuales que necesitas para poder llegar por lo menos a un punto de equilibrio y cubrir todos los gastos.

En resumen, el miedo es algo que nunca va a dejar de estar porque no podemos evitar pensar en la incertidumbre de que algo funcione o no. Pero si una idea está bien definida, tienes un estudio de mercado e incluso de factibilidad financiera, y un buen plan de negocio, tu riesgo realmente está en que alguien más lo haga; y como dice el dicho “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”. Espero que esto les sirva de motivación para atreverse a dar ese paso.

 

 

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